Tendencias formativas en 2026

Tendencias formativas en 2026: claves para planificar con visión estratégica

La velocidad del cambio tecnológico, la transformación de los puestos de trabajo y la presión por atraer y fidelizar talento obligan a los departamentos de recursos humanos a planificar con mucho cuidado cómo, cuándo y para qué se forma dentro de las organizaciones. Entender las tendencias formativas en 2026 ya no es una cuestión de innovación, sino de planificación responsable y estratégica.

En Finanfor llevamos más de 30 años gestionando la formación bonificada para compañías de todos los sectores de actividad. Ese contacto continuo y directo con la realidad formativa de las empresas nos proporciona una visión privilegiada sobre qué formación se está haciendo, por qué se hace y cómo evoluciona. Y, por tanto, sobre las tendencias formativas en 2026 que ya están marcando la agenda de muchas organizaciones.

En este contexto, las bonificaciones a las que se puede acceder a través de FUNDAE convierten en un aliado clave para los equipos de RR. HH., que necesitan diseñar y ejecutar planes formativos ambiciosos sin que el presupuesto sea un freno. Aprovechar al máximo las bonificaciones no es solo una cuestión financiera para reducir los costes, sino una decisión estratégica que impacta directamente en la competitividad de la empresa.

Las competencias digitales, protagonista en las tendencias formativas en 2026

Una de las principales tendencias formativas en 2026 que los departamentos de formación deben tener en el radar es la integración transversal de la inteligencia artificial y las competencias digitales. La pregunta ya no es si formar en IA, sino a quién, en qué nivel y con qué enfoque.

Según nuestros datos, los responsables de formación están apostando por planes que combinan alfabetización digital básica para toda la plantilla con formaciones más avanzadas para roles clave.

Y por supuesto, la propia gestión formativa debe estar digitalizada mediante herramientas que optimicen y agilicen el proceso de justificar estas acciones ante FUNDAE, como la firma digital avanzada.

Acciones formativas cortas y alineadas con las necesidades del negocio

Otra tendencia es el auge de las microcredenciales y la formación modular. Desde RR. HH. se valora cada vez más la posibilidad de ofrecer acciones formativas cortas, prácticas y alineadas con necesidades concretas del negocio. Este enfoque facilita ajustar calendarios, reducir el impacto en la operativa diaria y medir mejor el retorno de la formación. Además, permite construir itinerarios formativos flexibles a lo largo del año.

Pero las tendencias formativas en 2026 no se limitan a lo técnico. Los departamentos de Recursos Humanos son cada vez más conscientes de que las habilidades blandas, las “soft skills”, cotizan al alza y son críticas para mantener la competitividad. Consecuentemente, liderazgo, comunicación, gestión del cambio, toma de decisiones, trabajo colaborativo o inteligencia emocional aparecen ya como líneas prioritarias en muchos planes formativos. Programar este tipo de formación permite mejorar el compromiso, la productividad y la cohesión de los equipos.

Aprendizaje experiencial y foco en el bienestar laboral

También cobra fuerza el aprendizaje experiencial. Para los responsables de formación, esto implica pasar de un catálogo cerrado de cursos a diseñar experiencias más prácticas: proyectos reales, simulaciones, talleres aplicados o laboratorios de mejora. Muchas empresas están incorporando este tipo de acciones en sus planes formativos, especialmente para mandos intermedios y perfiles clave.

Otra de las grandes tendencias formativas en 2026 es el foco en el bienestar y la salud mental. Estrés, sobrecarga de trabajo, cambios constantes y entornos híbridos están impactando directamente en las personas. Programar formación en gestión del estrés, resiliencia, autocuidado o liderazgo saludable ya no es una acción “blanda”, sino una medida preventiva con impacto en absentismo y rotación.

En definitiva, los departamentos de Recursos Humanos y Formación deberían abandonar la lógica reactiva y apostar por una planificación formativa estratégica, alineada con las tendencias formativas en 2026 y con los objetivos de negocio. No se trata solo de bonificar formación, sino de identificar y desarrollar hoy las competencias que la empresa necesitará mañana. Y ahí es donde RR. HH.se convierte en el verdadero motor de transformación y ventaja competitiva de las organizaciones.