Último trimestre del año: ¿cuánto crédito FUNDAE le queda por utilizar a tu empresa?
La recta final del año suele llegar cargada de trabajo para los departamentos de Formación y Recursos Humanos. Es el momento de cerrar proyectos, preparar presupuestos y empezar a definir las prioridades del próximo ejercicio. Sin embargo, hay una cuestión que no conviene dejar en segundo plano: comprobar cuánto crédito FUNDAE queda todavía disponible y si existe capacidad real para aprovecharlo antes de que termine el año.
No se trata simplemente de consultar una cifra. La revisión debe servir para responder a varias preguntas: ¿qué acciones formativas estaban previstas?, ¿cuáles se han realizado?, ¿hay cursos ya iniciados que todavía deben finalizarse? y, sobre todo, ¿qué parte del presupuesto bonificable se puede ejecutar correctamente durante los próximos meses?
Conviene hacer este ejercicio cuanto antes. Esperar a diciembre reduce mucho el margen de maniobra y puede provocar que una parte del crédito disponible termine perdiéndose.
¿Se puede utilizar el crédito FUNDAE no utilizado en el siguiente ejercicio?
El crédito de formación se asigna a cada empresa para un ejercicio concreto. Como regla general, la cantidad que no se utiliza dentro del año no puede recuperarse posteriormente. Es decir, no se incorpora de manera automática al presupuesto del año siguiente.
Existe una excepción para las empresas de menos de 50 trabajadores, que pueden acumular el crédito no dispuesto para ejercicios posteriores, siempre que hayan comunicado esta decisión dentro del plazo establecido. Para el resto de las compañías, o cuando no se haya solicitado la acumulación a tiempo, el final del ejercicio marca una fecha tope.
Esto significa que no basta con contratar o presupuestar una acción formativa antes de diciembre. Para poder aplicar la bonificación, la formación debe haberse ejecutado antes del 31 de diciembre y haberse gestionado de acuerdo con los requisitos establecidos. Según los datos de FUNDAE, las empresas se bonifican solo una media de algo más del 52% de su crédito disponible.
Una revisión que va más allá de conocer el saldo disponible
El primer paso es consultar el crédito asignado, el importe ya utilizado y la cantidad pendiente. Pero conocer el saldo es solo el principio. También es necesario revisar la planificación formativa y valorar qué acciones siguen siendo prioritarias para nuestra compañía.
Puede que algunos cursos previstos al comienzo del año ya no respondan a las necesidades actuales. A cambio, quizá hayan surgido otras prioridades relacionadas con la digitalización, la inteligencia artificial, la prevención de riesgos, el cumplimiento normativo, los idiomas o el desarrollo de competencias de gestión.
El último trimestre ofrece todavía margen para adaptar el plan, siempre que se trabaje con realismo. No tiene sentido programar cursos únicamente para consumir crédito. La formación debe responder a una necesidad concreta, resultar útil para las personas participantes y debe poder realizarse con todas las garantías.
Por eso, antes de tomar decisiones, conviene cruzar tres datos: el crédito FUNDAE disponible, las necesidades reales de los equipos y la capacidad de organizar y ejecutar las acciones pendientes.
También habrá que tener en cuenta la disponibilidad de los trabajadores, la duración de los cursos, la modalidad de impartición y los plazos administrativos asociados a cada acción.
Además, es aconsejable realizar un seguimiento periódico. Una baja, un cambio de fechas o una asistencia inferior a la prevista pueden modificar el importe finalmente bonificable. Detectar estas situaciones con tiempo permite reaccionar y reorganizar el plan.
La tecnología puede ser nuestra mejor aliada para comunicar formación bonificada
Las herramientas informáticas para la gestión de la formación bonificada son una valiosa ayuda. Automatizar parte de la gestión reduce la carga administrativa y facilita que la información esté actualizada y disponible para quienes toman las decisiones.
Contar con soluciones que integren los datos de formación, automaticen la comunicación de acciones y grupos formativos, generen los ficheros XML, y trasladen los datos automáticamente desde el ERP del cliente o permitan firmar documentos electrónicamente ayuda a evitar duplicidades y errores y a agilizar la gestión.
La tecnología no sustituye la planificación, pero sí permite dedicar menos tiempo a tareas repetitivas y más a comprobar que la formación se está ejecutando correctamente. En un periodo en el que cada semana cuenta, esa agilidad puede marcar la diferencia.
El último trimestre puede ser una buena oportunidad para completar el plan de formación, atender necesidades que han aparecido durante el año y aprovechar al máximo el crédito disponible. La clave está en no improvisar.
Porque el crédito FUNDAE ya está disponible y la necesidad de formar a los equipos también existe. Solo falta convertir ambos elementos en acciones concretas antes de que termine el año. Lo que no se ejecute a tiempo dejará de ser una oportunidad de formación y pasará a ser, sencillamente, una bonificación perdida.
